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jueves, 19 de enero de 2012

Cargados de ilusión

BILBAO / Ni siquiera la fina lluvia que desde primera hora de la tarde caía sobre Bilbao fue capaz de empañar la tarde más mágica del año. La Gran Vía se vistió de gala para recibir a sus majestades los Reyes Magos de Oriente. Una cita a la que no quisieron faltar los miles de pequeños y mayores que ayer volvieron a tomar las calles de la ciudad.

“Mi favorito es Gaspar porque es muy bueno con todos”, confesaba Andrea, de 7 años, mientras aguardaba impaciente el inicio de la cabalgata. A las seis de la tarde, con puntualidad británica, partían de la plaza del Sagrado Corazón las ocho carrozas de este año. En cabeza, la estrella que, por la Gran Vía, guiaría a sus majestades hasta el Ayuntamiento.

Y cuando la cabalgata aún daba sus primeros pasos, los más pequeños aprovechaban para repasar sus listas de regalos: un cómic, maquillaje, muñecas, ropa para la ‘Nancy’, guantes, videojuegos… Menos peticiones que otros años. Quizás por contagio de la crisis de la que tanto oyen hablar últimamente, quizás por pura coincidencia; pero lo cierto es que los padres no quieren que eso les afecte. “Hay que intentar que al menos por un día sigan teniendo ilusión”, aseguraba Josu, que acompañaba a su hijo de 11 años.

Tras la estrella, las cartas de los niños, a buen recaudo de los pajes de sus majestades. Y aunque aún estaban a tiempo, aseguraba uno de los servidores de sus altezas, todos habían entregado ya la suya. Algunos incluso dejando a un lado el tradicional sello: “Mi hermano y yo ya la enviamos hace unos días por correo electrónico”, contaba Iker, con los ojos bien abiertos para no perder detalle.

Pero la gran novedad de este año fue el olor. Las carrozas de Melchor, Gaspar y Baltasar sorprendieron al inundar su paso del aroma del coco, el sándalo y el eucalipto que desprendían sus carrozas. Al margen de las novedades, hay cosas que nunca cambian. Pese a que algunos decían que había menos que otros años, no faltaron los caramelos. En total, cinco toneladas de dulces que algunos se afanaban por recoger a dos manos, mientras fantaseaban con su botín. Un botín que, este año, se convertía en un doble regalo. Y es que el Ayuntamiento de Bilbao lanzó caramelos con las garantías del comercio justo.

Entre una multitud y un amplio dispositivo de seguridad, sus majestades hacían llegada al Ayuntamiento a las 19.40 horas. En la escalinata, un impaciente Iñaki Azkuna esperaba su llegada. Con un gesto, el alcalde les emplazaba a adentrarse en el consistorio para, desde el balcón, lanzar un mensaje de paz y respeto por el medio ambiente.”No olvidéis dejar refresco para los camellos y un papel con las palabras paz, amor, cariño y felicidad, para que lo llevemos todo el año cerca de nuestros corazones”, solicitó el primer edil. Todo, antes de atender en el Salón Árabe a los últimos rezagados y cerrar así la magia de una noche cargada de ilusión.

*Este texto es uno de los ejercicios realizados para el máster en Periodismo Multimedia de la UPV/El Correo

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