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jueves, 16 de febrero de 2012

Victoria (por ahora)

La elección de Pérez Rubalcaba como secretario general del PSOE refuerza el liderazgo de Javier Fernández en la federación asturiana


En un ambiente de aparente unidad, de amistad dentro de la sana rivalidad, la militancia socialista ha designado a Alfredo Pérez Rubalcaba como secretario general. La madurez y la experiencia han pesado por encima de una joven Chacón, cuyo exceso de pasión en el discurso no logró sino generar dudas entre los indecisos. El PSOE ha elegido la vía de la continuidad. Quizás por temor a una radical ruptura con el pasado, quizás por miedo a una división interna que ya se está produciendo. Los partidarios de la catalana ya han movido ficha y en el seno del partido en Andalucía comienzan a vislumbrarse los primeros gestos de ruptura. La dimisión del secretario socialista en Sevilla abre una brecha que empaña de forma elocuente el mensaje unionista de Rubalcaba y que dificulta aún más si cabe la ajustada carrera al 25-M.

Pero los andaluces no son los únicos que se la jugarán en marzo. Los socialistas asturianos tendrán este año una segunda oportunidad. En mayo, perdieron uno de los bastiones del socialismo español. La división de la derecha y la irrupción, con gran fuerza, en el escenario político asturiano del exministro de Fomento Francisco Álvarez-Cascos, dejaron fuera de juego a unos socialistas que arrastraban la mala imagen de la gestión de la crisis. Fue el primer fracaso de Javier Fernández como candidato.

Para el cónclave socialista, el líder de la FSA no tuvo dudas y desde el primer momento respaldó la candidatura de Pérez Rubalcaba. Fue la respuesta fiel y casi unánime de los socialistas asturianos: 31 de los 36 representantes de la FSA en el 38 Congreso federal del PSOE celebrado en Sevilla se mostraron partidarios del exministro. Solo cinco optaron por Chacón. La dirección regional apostó por un candidato que siempre ha tomado parte de la cuestión asturiana. El compromiso se escenificó con la participación del ya elegido secretario general en el comité encargado de confeccionar la candidatura autonómica.

No es una cuestión baladí. De haber salido derrotado, la autoridad de Fernández habría quedado más que cuestionada de cara a encabezar la lista autonómica. En el 25 de mayo los socialistas asturianos tienen una segunda oportunidad. Desde que en 1996 y aupado por el Partíu Asturianista, el Partido Popular de Sergio Marqués se hiciese con la presidencia del Principado, que terminó con su expulsión por su política pactista, la derecha no había vuelto a tener tanto poder. Doce años de arecismo y una tasa creciente de paro dejaron en mayo a Fernández con la triste ilusión de haber obtenido 126 votos más que el Foro Asturias.

El éxito del candidato Rubalcaba no ha sido garantía de la consolidación del secretario de los socialistas asturianos. Con el congreso regional aplazado y las elecciones a la vuelta de la esquina, la militancia ha exigido un cambio de aires. El respaldo a Fernández no ha sido cuestionado, pero se le ha exigido una ruptura con la línea arecista. La renovación y rejuvenecimiento radical de la nueva candidatura a los próximos comicios caracteriza la nueva candidatura. Nuevos aires soplan en la FSA y su continuidad estará condicionada por el resultado del 25-M.

*Este texto es uno de los ejercicios realizados para el máster en Periodismo Multimedia de la UPV/El Correo

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