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miércoles, 1 de agosto de 2012

El Sella llena el Oriente

Los hoteles de Les Arriondes y Ribeseya, que cuelgan el cartel de completo estos días, aplauden las restricciones a las acampadas

Cuenta atrás para la fiesta de las piraguas. Aunque la llegada de los selleros no se espera hasta mañana, el bullicio del mercadillo semanal en la capital riosellana anticipaba esta mañano lo que está por venir. Según las estimaciones, el descenso traerá a Les Arriondes y Ribeseya a unas 300.000 personas y las expectativas son de lo más optimistas.

Cuando faltan tres días para el descenso, resulta prácticamente imposible encontrar plaza en alguno de los establecimientos hoteleros de la zona. «Está todo lleno para el descenso», explica Alberto Celorio, gerente del hotel Marina. Cuenta que son pocos los que han comenzado a llegar estos días y que «el gran aluvión» no se producirá hasta mañana.

La ocupación hotelera se ha desplomado durante julio, con niveles de ocupación entre un 20 y un 30% por debajo de lo normal para esta época del año. La temporada está siendo floja y las previsiones para agosto tampoco son halagüeñas, así que este fin de semana puede convertirse en su única oportunidad para llenar. «Un fin de semana no arregla la temporada, pero llenar siempre es bueno para todos».

Para esta edición, el Ayuntamiento riosellano quiere cambiar algunas cosas, como la acampada libre. Así que los campistas que se arriesguen a fijar su tienda fuera de las zonas autorizadas por el consistorio, se enfrentarán a una sanción mínima de 300 euros. «Quieren dar un giro a la fiesta porque el año pasado fue un desmadre», cuenta Celorio. «Preferimos una fiesta sin mogollón, pero mientras llenemos el negocio estaremos contentos».

Una idea que comparte Ricardo García, gerente del hotel Ribadesella Playa, un pequeño establecimiento familiar de 17 habitaciones que presume de clientela fija. «Son fiestas populares, necesarias, pero había demasiado permisividad». Aunque para este fin de semana ya no les quedan habitaciones, aplauden la decisión del Ayuntamiento: «El descenso ha dado mucha publicidad a la villa, pero la fiesta está descontrolada».

Durante estos días, el perfil de sus inquilinos cambia: son jóvenes de entre 16 y 30 años. «Se trata de un público con presupuesto bajo que prefiere acampar. Los que vienen aquí son los que se quedaron sin plaza en el camping y no les queda otra que pagar el hotel».

 

*Publicado en elcomercio.es el miércoles, 1 de agosto de 2012

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